Valencia acoge los II Desayunos Informativos de la Federación de Caza centrados en impulsar el consumo de carne de caza

  • El evento ha tenido lugar en el Ateneo Mercantil de Valencia y ha contado con diferentes representantes del ámbito público, alimentario, sanitario y periodístico.

El Ateneo Mercantil de Valencia ha acogido hoy la celebración de los II Desayunos Informativos de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana, un encuentro que ha reunido a representantes del ámbito alimentario, sanitario, público y comunicativo con un objetivo claro: analizar la situación actual del sector y avanzar en soluciones que permitan fomentar el consumo de carne de caza en la distribución comercial.

El acto, moderado por José L. Sahuquillo, responsable del Gabinete de Prensa de la Federación, ha planteado desde el inicio la necesidad de abordar el reto desde una perspectiva integral. Un desafío que no es únicamente productivo, sino también cultural, normativo y logístico.

Uno de los principales ejes del debate fue el marco normativo y su impacto real sobre el sector. El profesor de Derecho Administrativo de la Universitat de València, Albert Ituren, advirtió de las limitaciones actuales del sistema y de los riesgos de reproducirlas en futuras regulaciones. “Hoy por hoy no contamos con una infraestructura que permita canalizar la carne de caza con la rapidez y garantías que exige el mercado”, explicó, en referencia a los tiempos que transcurren desde la captura hasta su comercialización.

En este sentido, subrayó que el modelo de proximidad previsto en la normativa europea presenta importantes dificultades prácticas: “Tal y como está planteado, exige al cazador una inversión elevada para poder comercializar pequeñas cantidades, lo que lo hace poco viable si no se acompaña de ayudas”. Además, puso sobre la mesa la necesidad de repensar el modelo de distribución: “Tenemos que decidir si queremos un sistema centralizado o apostar por un modelo de proximidad como el alemán o el francés; pero en cualquier caso hace falta apoyo público para que funcione”.

Además, apuntó que las restricciones territoriales dificultan la rentabilidad, ya que impiden vender en comunidades autónomas colindantes incluso cuando la proximidad geográfica lo permitiría. Como referencia, mencionó el caso alemán, donde el gobierno financia herramientas como una aplicación para facilitar la comercialización directa (“Waldfleisch”).

Desde la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana, su presidenta, Lorena Martínez, trasladó la realidad del sector sobre el terreno, apuntando a una desconexión entre la normativa y su aplicación práctica. “Existe una distancia evidente entre la burocracia y el cazador medio, y eso dificulta que las medidas se traduzcan en resultados”, afirmó. No obstante, destacó que ya existen experiencias positivas en distintas comarcas, donde tanto el volumen de capturas como la implicación de los cazadores están permitiendo avanzar.

Martínez incidió especialmente en la necesidad de trabajar la promoción del producto desde una perspectiva más amplia. “No podemos limitar la carne de caza a la alta gastronomía; tenemos que acercarla al día a día, a los pueblos, a formatos más populares”, defendió. En esa línea, propuso iniciativas concretas como jornadas gastronómicas o concursos locales, y añadió: “Es una carne con un gran valor nutricional, pero si no sabemos comunicarlo, seguirá siendo un producto para el autoconsumo”.

El diputado de Desarrollo Territorial de la Diputación de Valencia, Avelino Mascarell, reforzó esta idea desde el ámbito institucional, señalando que “es fundamental que la carne de caza encuentre su espacio en los canales habituales de consumo, como los supermercados”, al tiempo que reiteró el compromiso de la administración para seguir actuando sobre los problemas derivados de la fauna en infraestructuras como las carreteras.

La visión del mercado la aportó el director de Asociación de Supermercados de la Comunidad Valenciana (ASUCOVA), Pedro Reig Català, quien explicó que el consumo sigue concentrado principalmente en la restauración, con una presencia todavía limitada en el comercio minorista. “El consumidor no rechaza el producto por su precio, sino porque le cuesta encontrarlo”, apuntó.

Para revertir esta situación, defendió la necesidad de adaptar la oferta a las expectativas actuales: “Necesitamos productos bien presentados, en formatos pequeños, con etiquetado claro y una trazabilidad que genere confianza”. Asimismo, insistió en la importancia de garantizar regularidad: “El retail necesita estabilidad en el suministro, en la calidad y en el precio; si eso no se cumple, el producto no se consolida en el lineal”. En paralelo, planteó un reto estratégico: “El sector debe construir un relato común que conecte con el consumidor y le dé sentido al producto”.

En el ámbito sanitario, la presidenta del Colegio Oficial de Veterinarios de Valencia, Inmaculada Ibor, abordó los cambios en los protocolos de control, especialmente en relación con la triquina. “La evolución hacia métodos más precisos responde a una necesidad clara de proteger la salud pública”, explicó. Sin embargo, también advirtió de las consecuencias económicas: “Estos controles tienen un coste, y si no se consigue que sean asumibles, corremos el riesgo de que el sistema no sea sostenible”.

Ibor subrayó la disposición del colectivo veterinario a colaborar en la mejora del modelo, proponiendo fórmulas que permitan optimizar recursos: “Podemos trabajar en sistemas que agrupen análisis y reduzcan costes, siempre garantizando la seguridad alimentaria”. Actualmente, existen 13 centros en la Comunitat Valenciana y en 2025 se realizaron unas 2.000 muestras, concentradas mayoritariamente en Castellón.

Desde la Generalitat Valenciana, el secretario autonómico de Agricultura, Vicente Tejedo, defendió el papel estratégico de la caza tanto desde el punto de vista ambiental como económico. “La caza es una herramienta necesaria para el equilibrio del territorio y para proteger al sector primario”, afirmó, mostrando el respaldo del Consell.

En relación con el consumo, fue claro: “Si queremos que el sistema funcione, lo primero es generar demanda”. En este sentido, anunció medidas concretas como el impulso a mataderos de ungulados en zonas de caza y destacó el potencial del producto: “Estamos hablando de una carne saludable, sostenible y de calidad; si conseguimos ofrecerla a un precio razonable, el consumidor responderá”.

La perspectiva de la industria alimentaria la aportó Raúl Sánchez, CEO de Cárnicas DIBE, quien coincidió en la necesidad de activar la demanda. “En España seguimos teniendo un consumo muy limitado fuera del entorno de los cazadores, y eso es un problema estructural”, señaló. A su juicio, el sector debe asumir parte de la responsabilidad: “No hemos sabido trasladar al consumidor el valor de este producto”.

Sánchez destacó, además, que existen modelos de éxito en otros países y que la industria está preparada para dar el paso: “Tenemos capacidad para asumir el crecimiento, pero necesitamos un marco que facilite la recogida y la comercialización”. En este contexto, recordó que “el mercado demanda proteína y las carnes están en niveles de precio elevados, lo que abre una oportunidad clara para la carne de caza”.

Desde el ámbito gastronómico, el chef Beñat Ormaetxea, finalista del Concurso Cocinero del Año del Especial Carne de Caza 2025, puso en valor la evolución del producto en cocina. “La carne de caza ha dejado atrás la imagen de platos pesados o sabores excesivamente intensos; hoy se trabaja con técnicas más ligeras y adaptadas a los gustos actuales”, explicó. Además, defendió su incorporación en nuevos espacios de consumo: “Si es un producto saludable, tiene sentido que también esté presente en ámbitos como los menús escolares”.

Por su parte, la periodista y divulgadora Carla Centelles incidió en la necesidad de reconstruir la relación entre la sociedad y este producto. “Existe una desconexión clara, porque durante años se ha asociado la carne de caza a algo lejano, antiguo o incluso elitista”, afirmó. Para revertirlo, propuso “acercarla a lo cotidiano, facilitar su acceso y trabajar en la educación del consumidor desde edades tempranas”.

El debate también abordó la necesidad de reforzar la información al consumidor, especialmente en entornos urbanos, donde, como señaló Tejedo, predomina un consumo más industrial. En esta línea, se planteó incluso la posibilidad de introducir la carne de caza en menús escolares, una propuesta que, según Ibor, ya se está analizando desde el ámbito de la salud pública.

El cierre institucional corrió a cargo del director general de Medio Natural y Animal de la Generalitat Valenciana, Luis Gomis, quien avanzó nuevas medidas para agilizar la gestión cinegética y facilitar la actividad del sector, como la futura implantación de la figura del cazador formado.

Desde el ámbito de la seguridad alimentaria, Mª Carmen Chinillach, técnica de la Conselleria de Sanidad de la Generalitat Valenciana, recordó que “la normativa no es un obstáculo, sino una garantía”, y subrayó que el verdadero reto sigue siendo aumentar el consumo. “La normativa existe a nivel nacional y europeo, nosotros podemos ser más restrictivos desde la Comunidad Valenciana, pero no menos. Por nuestra parte no habrá problema, siempre que se mire por la salud pública y la seguridad alimentaria, que es nuestro deber”, señaló.

La jornada concluyó con una llamada a la acción por parte de la presidenta de la Federación, Lorena Martínez, quien sintetizó el objetivo del encuentro: “Tenemos producto, tenemos sector y tenemos oportunidades; ahora necesitamos coordinación, promoción y herramientas que nos permitan llegar al consumidor”. Un consenso compartido por todos los participantes, que coincidieron en que el futuro de la carne de caza pasa por adaptarse a los nuevos hábitos sin perder su esencia.